No vayas a la deriva, navega.
Sabemos ya de sobras que no podemos decidir sobre el ‘qué dirán’ ni el ‘qué harán’. Tampoco tenemos superpoderes para que ocurra aquello que tanta ilusión nos hace. Por ello a veces sufrimos, y es difícil evitarlo. Las expectativas que son mejores que la realidad, frustran. Las palabras necias, duelen. Acciones ajenas inexplicables, cabrean.
“¿Y cómo hago para no sufrir por ello?” Centrándote en lo que sí está bajo tu control, en lo que sí depende de ti.
Todos hemos ido en barco o nadado en el mar, ¿cierto? Habrás sentido que estar sobre un medio líquido (el agua en este caso) no es como ir sobre tierra: cuando caminamos o vamos en coche, la velocidad es directamente proporcional al esfuerzo que hacemos, ya sean nuestras piernas o el motor. Si frenamos, frenamos en seco; si giro 90º a la derecha, giro 90º a la derecha. Simplificando mucho, no hay otros factores que modifiquen tu trayecto.
Pero, ¿qué pasa en el agua? Cuando intentamos virar (girar) con un barco debemos tener en cuenta también la corriente y el viento, el esfuerzo que debemos hacer con nuestros brazos al nadar dependerá mucho de si hay olas o no.
¿Ves por dónde voy? En el mar hay factores externos que no están bajo nuestro control (las olas, la corriente, el viento, etc) y que pueden influir mucho en nuestro trayecto.
¿Qué pasa si en el agua te paras y no haces nada? ¿Si no remas, si apagas el motor y pliegas las velas? Que vas a la deriva: la corriente, las olas y el viento decidirán tu ruta, no tendrás ningún control sobre ello.
¿Pero qué pasa si, conociendo la corriente del día y estudiando las olas y el viento, trazas un plan para llegar al destino elegido? Que llegas, con más o menos esfuerzo, pero llegas.
¿Dónde está la diferencia entre la primera situación y la segunda? Que en la segunda has tomado consciencia de la situación (externa e interna) y has decidido hacer algo al respecto y gestionar aquello que sí está bajo tu control, has tomado responsabilidad sobre ello.
Sólo así se llega a puerto.
Así que: no vayas a la deriva, NAVEGA.
